Una esva en un escenario pequeño

El juego es idle en todo lo demás. La arena es la excepción: tiempo real, y el jugador controla una sola esva. El avatar ni siquiera aparece. Movimiento manual para esquivar los patrones telegrafiados, ataque básico automático, cuatro habilidades en botones.

Rol fijo, trío o en solitario

Solo entran las formas finales. Cada una tiene su propia ficha de combate, con rol fijo entre tanque, sanador y daño. El grupo es uno de cada. Quien no formó grupo entra solo contra un jefe reescalado, con la mitad del botín: la puerta nunca se cierra por falta de gente.

No busca ser difícil, busca tener mecánica

La filosofía está declarada. El modo normal es una prueba de ejecución: una esva mediana lo cierra con holgura, porque allí se exige lectura de patrón, no número. El modo difícil es el que exige ficha. Cinco minutos, pociones contadas, sin revivir.