Comerciar entre jugadores es el juego
Comerciar no es una desviación de conducta. Es el juego. El mercado es interno, con escrow de doble confirmación, tasa quemada al publicar, impuesto progresivo por tramo e historial público de precios. La moneda premium es negociable entre jugadores, y nada de lo que compra es exclusivo de ella: todo circula.
El dinero entra, el dinero no sale
Esa es la línea que no se cruza. No hay retiro ni conversión de vuelta a dinero real. Es la misma línea que separa las economías sancionadas sanas de los mercados paralelos.
El suelo es el mostrador, no el mercado
El precio mínimo de todo es el valor fijo del mostrador de la Orden, nunca indexado al mercado. Indexarlo sería imprimir moneda. El personaje que atiende ese mostrador resume la tesis: La Orden te dice qué es la cosa. Yo te digo lo que alguien paga por ella. Las dos informaciones son ciertas y casi nunca son el mismo número.